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El arte de responsabilizarte

resonsabilizarte-de-tu-vidaRESPONSABILIZARTE… Sí, ¡¡tú!! De tí, de tu vida. Basta ya de responsabilizarnos de la vida del vecino, como una excusa para no hacerlo con la nuestra.

Hace tiempo que me cansé de llorar y gruñir ante las injusticias del mundo. El mismo tiempo que decidí implicarme en él y empezar a tejer desde mi ovillito, responsabilizándome de mi vida. Pues no hay otra vida sobre la que pueda actuar, cambiar, ejercer mi libertad como persona.

Nos quejamos frente al televisor porque para eso no hace falta moverse. Tratamos de cambiar al otro, a nuestra pareja, hijos, compañeros… Porque así son ellos los que tienen el problema y de paso nos ahorramos el esfuerzo de solucionar los nuestros. Nos mantenemos en esa situación de queja y no cambio, que nos da una falsa sensación de que lo estamos intentando todo, al mismo tiempo que nos frustramos porque no lo conseguimos. Eso solo nos lleva a la frustración, al abandono de buscar alternativas, que a la larga se traduce en una mezcla de indefensión y culpa.

Ese es el gran problema, que acabamos pensando que nos responsabilizamos porque confundimos frustración con acción y culpabilidad con responsabilidad. La responsabilidad está fuera de cualquier cualquier sentimiento de culpa, más allá del resultado conseguido. Porque la responsabilidad implica tomar una decisión: lo tomo o lo dejo ir. Y cuando no hay opción de elegir camino fuera de nosotros, la responsabilidad recae en responsabilizarse desde dentro, del sentimiento y la actitud frente a la situación. Es decir, pasa por la aceptación. Pero no aceptación como sumisión, resignación o inacción, sino como ese cambio interno que te ayuda a posicionarte de otra manera frente a la situación, a mirarla con otras gafas. Una acción que ya en sí misma implica cambio y responsabilizarse.

Sí, sé que da miedo escribir esa página en blanco que es tu vida sobre la que todavía no has empezado a escribir, a escribirte. Pero ya es hora de que te lances a hacerla tuya, de que pierdas el miedo a emborronar, al fin y al cabo serán tuyos. Tus borrones. Eso te permitirá aprender de ellos y sólo así llegarán tus aciertos, tu bienestar.

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